Hay que decir que el mundo es un verdadero collage a la hora de nuestras decisiones porque de verdad… No hay quien nos entienda. Normalmente ninguno de nosotros hambrientos lectores esta como loco por escribir un post, sobretodo por las adversidades varias que suponen nuestra ajetreada vida del estudiante. ¡Sin embargo aquí estamos! Peleándonos por escribir el mismo post.Aún así… ¡Que estas paradojas no hagan temblar los pilares de nuestra causa!!
El motivo de este enredo y quizás redundancia en el contenedor es sobre “Los Juegos del hambre”. Oh si amigos, una vez más soportaremos como la típica y coqueta Hollywood mete sus zarpas en cosas que habría sido más bonito dejar en “Una bella utopía cinematográfica”. Con lo lindo que en nuestras mentes ha sido…(Jo) es Una historia inolvidable.
Realmente la película esta bien hecha, merece la pena para aquellos fans de esta fastuosa trilogía pero… No es para tirar cohetes ni muchísimo menos. Hay partes de la película en las que, aquellos que sintieran esta historia como un nuevo mundo en el que se refugiarían una y otra vez (como yo), sentirán verdaderos cólicos.
Cierto es que yo no hice lo mismo que aquella que escribió el hermano gemelo malvado de este escrito, ya que sí me ilusioné con la película. Sinceramente pensé que despues de alargar la sentencia del tercer libro, la pelicula me brindaría algo nuevo. Menudo crédulo.
Cuenta la historia de Katniss Everdeen, una adolescente del distrito 12 que conoce de cerca el poder que éste gobierno puede ejercer sobre ella y sobre todos los ciudadanos ya que es obligada a participar en el reality “Los juegos del hambre” . Este mundo distópico nos ha causado un gran impacto a los jóvenes y adultos hasta el punto de haber vendido más de un millón de ejemplares en todo el mundo.
Susane Collins, escritora de los juegos del hambre, ha conseguido plasmar aspectos de algunas novelas como “1984” o “La naranja mecánica” en una historia entretenida acompañada de un ritmo trepidante. Esta trilogía, además, contiene, a grandes rasgos, algunos puntos de la estética filosófica que ha hecho que los lectores se replanteen aspectos de su propia sociedad, aspectos como “¿Quién tiene realmente el poder?” y “¿Qué podemos hacer los ciudadanos al respecto?”.
También se pone de manifiesto en estas páginas la importancia del control de los medios de comunicación que, en cierta medida, es, junto con la ignorancia de la gente, la más poderosa de las armas y (como bien dijo Dumbledore, “la piedra angular de nuestro poder”).
En conclusión, los libros merecen, como de costumbre, una mayor apreciación que las películas, aunque éstas consigan ser entretenidas y merecedoras de verse por 6 euros en el cine acompañado de un buen tazón de palomitas y, si sois tan fans como yo, al terminar tened cerca una petaca con whisky, las penas bajarán mejor.
Espero que disfruteis de ambas y ya sabéis, si de verdad no queréis sumiros en una decepciçon, haced como Ella y no tengais ilusión alguna.
Y… sin más dilación, ¡que empiecen los séptimo quintos juegos del hambre!
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