El hombre invisible

A raíz de ciertos acontecimientos, ciertamente desagradables, sucedidos en el otro club de lectura juvenil de nuestra ciudad, he decidido escribir esta entrada para dar a conocer la labor del hombre en las sombras aka nuestro “líder” (por mucho que a él no le guste que le llamemos así). Me he dado cuenta de que hay muchas cosas en nuestro club que damos por seguras, simplemente porque él lleva todo el tinglado de manera tan natural, le sale de tan adentro, que no te planteas que haya un esfuerzo titánico detrás de todo ello. Efectivamente, mis amigos, la entrada de hoy va a ser nuestro pequeño homenaje (de los contenedorianos, integrantes del club) a la persona que pone en marcha todos los engranajes de esta actividad que cada vez engancha a más gente (gracias, Loren, te queremos).

Si alguien del exterior, en algún momento, decidiera indagar sobre nuestro club de lectores, lo primero que encontraría serían todas estas plataformas sociales en Internet. Y en todas y cada una de ellas, los representados somos nosotros, y nuestras actividades tanto dentro del club, como fuera de él (véase blogs propios). Esta persona completamente ajena a nuestro trabajo creería que somos nosotros, única y exclusivamente, los que hacemos rodar la máquina. Y qué equivocado estaría.

Es cierto que nosotros, los jovenzuelos, somos los que conformamos el cotarro y que sin nosotros, obviamente, no existiría. Pero se necesita más que un puñado de muchachos y muchachas aficionados a la lectura para formar un grupo; se necesita un pegamento que una todas las partes. Alguien que dirija lo que se hace y lo que no se hace, alguien que piense en las actividades, llame a los escritores y ponga en marcha todas estas redes sociales. Y, para qué engañarnos, alguien que mantenga vivo este blog cada día, porque sí, nosotros a veces somos demasiado vagos para entrar aquí y haceros saber las últimas novedades.

En definitiva, quisiera hacer notar el acto completamente altruista que nuestro “líder” (me va a matar después de esto, os haré saber si sigo viva) lleva a cabo todos los viernes al desplazarse desde Madrid hasta aquí, exclusivamente para aguantarnos hora y media. El desinterés con el cual él jamás sale en la foto, porque quiere que nosotros seamos la cabeza visible de todo este movimiento. La amabilidad y el cariño con el que nos trata a todos nosotros, por igual. Con el que nos apoya en toda actividad que emprendemos, y la publicidad que nos hace, simplemente por pertenecer a nuestro grupito. Las molestias que se toma para que nosotros tengamos la oportunidad de conocer a grandes escritores del panorama actual.

Podría seguir y seguir, y sólo habría rascado la superficie de todo lo que él hace por este club, pero creo que habéis captado la idea. Ahora, quisiera un aplauso bien fuerte para este hombre invisible, sin el cual todo esto no sería posible 🙂

¡Feliz sábado!

-P-

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Un comentario en “El hombre invisible

  1. Gracias por este homenaje que me deja sin palabras, esto empieza a parecer un programa tipo “El Diario de Patricia”. Una vez más lo digo, los únicos protagonistas de este club sois vosotros, con los que aprendo cada día sobre literatura juvenil más que en ningún curso, ponencia o seminario!
    Un abrazo grande y no cambiéis (ni dejéis de soñar!! como dicen los que pasan por el mural jajaja)

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